Testamento Abierto y Cerrado: Diferencias y Similitudes

Testamento Abierto y Cerrado: Diferencias y Similitudes

Por: Sergio Corrales.

El testamento en el ámbito jurídico representa la facultad que tiene una persona de establecer el destino de sus bienes, derechos y obligaciones una vez que fallece. Este acto legal, conforme a nuestra legislación, se define como la disposición que una persona realiza de sus bienes para que surta efecto después de su fallecimiento, manteniendo la posibilidad de modificarlo mientras esté viva. Existen dos formas reconocidas por la ley para realizar un testamento: común y especial. Los testamentos especiales incluyen el militar, marítimo y aquellos realizados en países extranjeros, mientras que el común puede ser abierto o cerrado.

El testamento común es aquel que puede otorgarse bajo condiciones normales, permitiendo a cualquier persona expresar su voluntad respecto a la distribución de sus bienes tras su fallecimiento. Dentro de esta categoría, se encuentran el testamento abierto y el cerrado. En el primero, el testador declara su última voluntad en presencia de un notario y tres testigos, mientras que en el segundo, presenta al notario y cinco testigos un sobre cerrado en el cual se declara que está contenido su testamento.

Ambas formas de testamento requieren la intervención de un notario como fedatario público, la presencia de testigos y la identificación del testador, así como la evaluación de su capacidad mental. La diferencia principal entre ambos radica en la privacidad del testamento cerrado y el número de testigos necesarios para su apertura.

En el caso de que una persona fallezca sin dejar un testamento válido o sin haber designado beneficiarios específicos para sus bienes y propiedades, se activa lo que se conoce como sucesión intestada. Este proceso legal se refiere a la administración y distribución de la herencia del difunto según lo establecido por la ley. El orden de prioridad es: si el difunto hubiere dejado hijos, la herencia corresponde a ellos en partes iguales, sin perjuicio de la porción conyugal que corresponda al cónyuge o conviviente sobreviviente. Si el difunto no hubiere dejado descendientes ni ascendientes, le sucederán sus hermanos, su cónyuge o conviviente sobreviviente. La herencia se dividirá en dos partes iguales una para los hermanos y la otra para el cónyuge o conviviente sobreviviente. No habiendo cónyuge o conviviente sobreviviente la herencia corresponde por entero a los hermanos.

A falta de descendientes, ascendientes, hermanos y cónyuge o conviviente sobreviviente, sucederán al difunto los otros colaterales. A falta de todos los herederos ab intestato, designados en los artículos precedentes, sucederán los municipios.

Es fundamental tener en cuenta que las leyes y procedimientos relacionados con la sucesión intestada pueden variar según el país, por lo que es recomendable buscar asesoramiento legal específico en Nicaragua para comprender completamente los derechos y responsabilidades en este proceso.